La Casa del Puente - Mar del Plata, Argentina (1942).

MAR DEL PLATA.- Esta temporada de verano quedará en el recuerdo aquí por el fenomenal movimiento turístico que registró. Pero también se guardará un destacado lugar en la historia por ver hecho realidad uno de los mayores anhelos de la ciudad: el inicio de las obras de recuperación de la Casa del Puente, una construcción que por estilo y características tiene relevancia internacional.


La propiedad, diseñada por el arquitecto Amancio Williams, uno de los símbolos del movimiento moderno en el nivel mundial, fue víctima del vandalismo durante los últimos años, período en el que sufrió destrozos e incendios a los que sólo sobrevivieron su estructura de hormigón, paredes y parcialmente algunas aberturas. El resto lo consumió el fuego.

El momento de ponerla en valor llegó hace unas horas, con las primeras tareas para recuperar y reponer la carpintería exterior del edificio, situado sobre lo que fue parte del curso del arroyo Las Chacras, a pocos metros del complejo universitario. La obra que acaba de comenzar ronda los 145.000 pesos y es parte del primer objetivo que se fijaron las autoridades: que quede cerrada en su totalidad para luego dedicar el resto del esfuerzo a reacondicionar y poner en valor los ambientes interiores. "En seis meses debería estar culminada la etapa inicial", dijo a LA NACION el secretario de Obras de la Comuna, Jorge González.


Costos imposibles.

La primera intervención concreta se había logrado en octubre último, con la instalación de un cerco perimetral para evitar la presencia de intrusos en la propiedad. Pero pasaron pocos días hasta que desconocidos se robaron casi 60 metros de esa malla de alambre tejido. Desde entonces, el inmueble tiene personal de seguridad en forma permanente.

La acción delictiva la había conocido bien el actual propietario de la casa, Juan José Lago Beitía, hijo de Héctor José, que en 1968 le había comprado el inmueble a la familia Williams. "Hasta el día de su muerte, en 1991, mi padre cuidó esta casa como si viviera en ella", le dijo a LA NACION. E incluso recordó que, en 1986, invirtieron casi 300.000 dólares para acondicionar cañerías y mejorar demás instalaciones. Para resaltar el buen estado que entonces tenía el inmueble, pone como referencia un relevamiento fotográfico que hizo en el año 2000 la Facultad de Arquitectura de Tokio, imágenes que luego se volcaron en un libro. Pero Lago cuenta que con el inicio del nuevo siglo el vandalismo se volvió atroz sobre la Casa del Puente. Y que se le hizo imposible afrontar costos. "Renunció el casero y el presupuesto de seguridad privada era de 12.000 pesos mensuales, más de lo que yo gastaba para vivir", explicó.

Lo que había comenzado con destrozos de vidrios luego continuó con la rotura y el saqueo de instalaciones interiores e incendios varios. Uno de ellos consumió parte del piano de cola que perteneció a Alberto Williams, primer dueño de la propiedad y padre de quien la diseñó. Algunos restos del instrumento sobreviven en el interior, entre maderas carbonizadas y paredes tiznadas por el fuego y repletas de graffiti.

Lago resalta que, en 2004, encontró respuesta oficial, cuando el intendente Daniel Katz le propuso trabajar juntos para recuperar el edificio. "Fue la primera vez que se contactaron conmigo de manera seria", aclaró. Así se logró el año pasado un acuerdo por el cual la Comuna se hace cargo del edificio durante cinco años. A cambio, se le condonaron deudas que el dueño mantenía con el Estado. "Sólo las tasas municipales y de Obras Sanitarias", aclara el propietario, que aún debe resolver obligaciones pendientes con la provincia.

Por Darío Palavecino.
De la Redacción de LA NACION.

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